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jueves, 8 de septiembre de 2011

¡Libros para que mi alma no muera!



Locución de Federico García Lorca en la inauguración de la biblioteca pública de su pueblo, Fuente Vaqueros (Granada).


"Cuando alguien va al teatro, a un concierto o a una fiesta de cualquier índole que sea, si la fiesta es de su agrado, recuerda inmediatamente y lamenta que las personas que él quiere no se encuentren allí. ‘Lo que le gustaría esto a mi hermana, a mi padre’, piensa, y no goza ya del espectáculo sino a través de una leve melancolía.

Ésta es la melancolía que yo siento, no por la gente de mi casa, que sería pequeño y ruin, sino por todas las criaturas que por falta de medios y por desgracia suya no gozan del supremo bien de la belleza que es vida y es bondad y es serenidad y es pasión.
Por eso no tengo nunca un libro, porque regalo cuantos compro, que son infinitos, y por eso estoy aquí honrado y contento de inaugurar esta biblioteca del pueblo, la primera seguramente en toda la provincia de Granada.

No sólo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro. Y yo ataco desde aquí violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos. Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan. Que gocen todos los frutos del espíritu humano porque lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio de Estado, es convertirlos en esclavos de una terrible organización social. Yo tengo mucha más lástima de un hombre que quiere saber y no puede, que de un hambriento. Porque un hambriento puede calmar su hambre fácilmente con un pedazo de pan o con unas frutas, pero un hombre que tiene ansia de saber y no tiene medios, sufre una terrible agonía porque son libros, libros, muchos libros los que necesita y ¿dónde están esos libros? ¡Libros! ¡Libros!

Hace aquí una palabra mágica que equivale a decir: "Amor, Amor", y que deberían los pueblos pedir como piden pan o como anhelan la lluvia para sus sementeras. Cuando el insigne escritor ruso Fedor Dostoyevsky, (padre de la revolución rusa mucho más que Lenin), estaba prisionero en la Siberia, alejado del mundo, entre cuatro paredes y cercado por desoladas llanuras de nieve infinita; y pedía socorro en carta a su lejana familia, sólo decía:
"¡Envíenme libros, libros, muchos libros para que mi alma no muera!". Tenía frío y no pedía fuego, tenía terrible sed y no pedía agua: pedía libros, es decir, horizontes, es decir, escaleras para subir la cumbre del espíritu y del corazón. Porque la agonía física, biológica, natural, de un cuerpo por hambre, sed o frío, dura poco, muy poco, pero la agonía del alma insatisfecha dura toda la vida.

Ya ha dicho el gran Menéndez Pidal, uno de los sabios más importantes de Europa, que el lema de la República debe ser:"Cultura", porque sólo a través de ella se pueden resolver los problemas en los que hoy se debate el pueblo lleno de fe, pero falto de luz..."



Federico García Lorca
Septiembre de 1931.

jueves, 16 de junio de 2011

¡Corre, salta, vuela!


Parkour, también conocido como l'art du déplacement (el arte del desplazamiento), es una disciplina o filosofía que consiste en desplazarse de un punto a otro lo más fluidamente posible, usando principalmente las habilidades del cuerpo humano. Esto significa superar obstáculos que se presenten en el recorrido, tales como vallas, muros, paredes, etc. (en ambientes urbanos) e incluso árboles, formaciones rocosas, ríos, etc. (en ambientes rurales). Los practicantes del parkour son denominados como traceurs (traceuses en el caso de las mujeres).

lunes, 12 de abril de 2010

¡Una Caperucita muy independiente!


CUENTO DE CAPERUCITA POLÍTICAMENTE CORRECTO.
Érase una vez una persona de corta edad llamada Caperucita Roja que vivía con su madre en la linde de un bosque. Un día, su madre le pidió que llevase una cesta con fruta fresca y agua mineral a casa de su abuela, pero no porque lo considerara una labor propia de mujeres, atención, sino porque ello representa un acto generoso que contribuía a afianzar la sensación de comunidad. Además, su abuela no estaba enferma; antes bien, gozaba de completa salud física y mental y era perfectamente capaz de cuidar de sí misma como persona adulta y madura que era.

Así, Caperucita Roja cogió su cesta y emprendió el camino a través del bosque. Muchas personas creían que el bosque era un lugar siniestro y peligroso, por lo que jamás se aventuraban en él. Caperucita Roja, por el contrario, poseía la suficiente confianza en su incipiente sexualidad como para evitar verse intimidada por una imaginería tan obviamente freudiana.

De camino a casa de su abuela, Caperucita Roja se vio abordada por un lobo que le preguntó qué llevaba en la cesta.

- Un saludable tentempié para mi abuela quien, sin duda alguna, es perfectamente capaz de cuidar de sí misma como persona adulta y madura que es -respondió.

- No sé si sabes, querida -dijo el lobo-, que es peligroso para una niña pequeña recorrer sola estos bosques.

Respondió Caperucita: Encuentro esa observación sexista y en extremo insultante, pero haré caso omiso de ella debido a tu tradicional condición de proscrito social y a la perspectiva existencial -en tu caso propia y globalmente válida- que la angustia que tal condición te produce te ha llevado a desarrollar. Y ahora, si me perdonas, debo continuar mi camino.

Caperucita Roja enfiló nuevamente el sendero. Pero el lobo, liberado por su condición de segregado social de esa esclava dependencia del pensamiento lineal tan propia de Occidente, conocía una ruta más rápida para llegar a casa de la abuela. Tras irrumpir bruscamente en ella, devoró a la anciana, adoptando con ello una línea de conducta completamente válida para cualquier carnívoro. A continuación, inmune a las rígidas nociones tradicionales de lo masculino y lo femenino, se puso el camisón de la abuela y se acurrucó en el lecho.

Caperucita Roja entró en la cabaña y dijo: Abuela, te he traído algunas chucherías bajas en calorías y en sodio en reconocimiento a tu papel de sabia y generosa matriarca.

- Acércate más, criatura, para que pueda verte -dijo suavemente el lobo desde el lecho.

- ¡Oh! -repuso Caperucita-. Había olvidado que visualmente eres tan limitada como un topo. Pero, abuela, ¡qué ojos tan grandes tienes!

- Han visto mucho y han perdonado mucho, querida.

- Y, abuela, ¡qué nariz tan grande tienes!... relativamente hablando, claro está, y su modo indudablemente atractiva.

- Ha olido mucho y ha perdonado mucho, querida.

- Y... ¡abuela, qué dientes tan grandes tienes!

Respondió el lobo:

- Soy feliz de ser quien soy y lo que soy -y, saltando de la cama, aferró a Caperucita Roja con sus garras, dispuesto a devorarla.

Caperucita gritó; no como resultado de la aparente tendencia del lobo hacia el travestismo, sino por la deliberada invasión que había realizado de su espacio personal.

Sus gritos llegaron a oídos de un operario de la industria maderera (o técnicos en combustibles vegetales, como él mismo prefería considerarse) que pasaba por allí. Al entrar en la cabaña, advirtió el revuelo y trató de intervenir. Pero apenas había alzado su hacha cuando tanto el lobo como Caperucita Roja se detuvieron simultáneamente.

- ¿Puede saberse con exactitud qué cree usted que está haciendo? -inquirió Caperucita.

El operario maderero parpadeó e intentó responder, pero las palabras no acudían a sus labios.

- ¡Se cree acaso que puede irrumpir aquí como un Neandertalense cualquiera y delegar su capcidad de reflexión en el arma que lleva consigo! -prosiguió Caperucita-. ¡Sexista! ¡Racista! ¿Cómo se atreve a dar por hecho que las mujeres y los lobos no son capaces de resolver sus propias diferencias sin la ayuda de un hombre?

Al oír el apasionado discurso de Caperucita, la abuela saltó de la panza del lobo, arrebató el hacha al operario maderero y le cortó la cabeza. Concluida la odisea, Caperucita, la abuela y el lobo creyeron experimentar cierta afinidad en sus objetivos, decidieron instaurar una forma alternativa de comunidad basada en la cooperación y el respeto mutuos y, juntos, vivieron felices en los bosques para siempre.
James Finn Garner:
Cuentos infantiles políticamente correctos.

lunes, 5 de abril de 2010

¡Únete al club de los no madrugadores!

¿A quién le gusta madrugar?

Suena el despertador. Deja de sonar y oigo unos pasos. Una luz más radiante que el sol me alumnbra. Y después escucho una voz clara y serena, mi madre:
- ¡Pilar, despierta!
Me levanto y voy al servicio. Me visto, pero con muuuuuuuuucha calma, me tiro un buen rato vistiéndome porque, si me molesta la ropa o no me gusta, me pongo otro conjunto.
Bajo las escaleras mientras escucho a mi madre que grita:
- ¿Cómo has tardado tanto en vestirte? ¡Es que esta niña me desespera! ¡A que llegas tarde!
- ¡Ya voooooy!- Le contesto.
El desayuno es mi gusto, que quiero cereales, pues cereales para la niña. Después me voy al servicio a peinarme y a echarme colonia. ¡Me encanta echarme colonia!
Salgo de casa, por el camino voy pensando en lo que voy a hacer ese día y, en un periquete, llego al autobús que me llevará al insti.

Pilar Navarro García 1ºA


Si Gregor Samsa se convirtiera en dragón...


Una mañana, tras un sueño tranquilo, Gregor Samsa se levantó convertido en un monstruoso insecto...

... Tenía cabeza de dragón, brazos de mosca, cuerpo de tortuga y piernas de perro. El pobre Gregor no podía hablar ya que, al intentarlo, escupía enormes bolas de fuego.
De momento, le gustaba la idea de ser un bicho como ese, ya que creía que todos los niños querrían jugar con él. Pero no pasó nada de eso, sino todo lo contrario: sus amigos no querían juntarse con él porque les daba miedo. Gregor se sintió tan mal que se fue corriendo para su casa.
Pero allí, le esperaba aún más, ¡sus padres no lo reconocieron y lo echaron de casa!
El pobre Gregor paseaba por la calle muy triste, se sentía muy solo. Pero de repente vio a sus mejor amiga, Julia, y ella sí le reconoció y le invitó a vivir un tiempo en su casa. Además se puso inmediatamente a buscar un antídoto para su amigo y no paró hasta encontrarlo.
Gregor se lo tomó y, en cinco minutos, volvió a ser el mismo de siempre.
 
Gloria Venegas Sánchez 1ºA

Si Gregor Samsa fuera vampiro...

Una mañana, al ir a asearse, Gregor Samsa no vio su imagen reflejada en el espejo...


... Se asustó porque creía que se había convertido en un vampiro. Ese día estaba solo en casa, se tocó los dientes y se dio cuenta de que los tenía puntiagudos. Continuó haciendo otros tipos de pruebas para averiguar si era un vampiro:

Por ejemplo, abrió la ventana y, en efecto, el sol le hacía mucho daño. Se acercó a un collar de plata de su madre y se tuvo que ir porque le daba asco; lo mismo le sucedió con los ajos.

También probó a convertirse en murciélago, de hecho, lo consiguió pero chocó bruscamente contra la pared y se despertó de la pesadilla.


Manuel Acedo 1ºA

Si Gregor Samsa fuera invisible...

Una mañana, al ir a asearse, Gregor Samsa no vio su imagen reflejada en el espejo...


... Gregor se asustó al no ver su reflejo, incluso se cayó dentro de la bañera del susto. No vio nada de su cuerpo, ni sus manos, ni su cara, ¡nada!, se había vuelto invisible.

Su madre le llamó para desayunar, así que salió del baño y bajó sin hacer ruido a la cocina. Su madre le llamó de nuevo en un tono más alto y él contestó:

- Mamá, no grites tanto, ya estoy sentado en la mesa.

- Vamos, sal, Gregor, que no estoy para mentiras.

    De pronto, Gregor apareció y su madre dio tal grito que el perro empezó a ladrar de forma exagerada y los vecinos acudieron a ver qué pasaba.

    Gregor desapareció otra vez y nunca más volvieron a verlo.


Alejandro Zamora 1º A

Nuevas versiones de La metamorfosis de Franz Kafka


Una mañana, al ir a asearse, Gregor Samsa no vio su imagen reflejada en el espejo...

... El espejo se había convertido en un ladrillo negro en el que podías meter la mano e incluso entrar. Gregor entró y vio cómo un duende echaba a correr y se escondía detrás de una esquina. Decidió seguir al duende y, al pasar la esquina, vio una gran ciudad en donde las casas eran setas subidas en los árboles, los coches eran enormes conejos y los autobuses, perros salchichas. Se quedó alucinado y le dio pena al pensar que en los diez años que llevaba viviendo en su casa, jamás había visto esa preciosa ciudad.

El duende se presentó y le mostró todos los rincones de la ciudad, después le presentó a su familia. Su mujer, Carla, tenía rubios pelos, ojos claros y era muy amable. El hijo varón, Roberto, era moreno y tenía ojos oscuros. Las chicas, Lucía y Laura, que eran gemelas, eran morenas pero sus cabellos eran rubios y tenían los mismos ojos claros que su madre.

Gregor, después de haber visto todo aquello, se dio cuenta de que era tarde y tenía que regresar, pero prometió ir a visitarles cuatro veces al mes. Se despidió de toda la gente y se fue a su casa alucinado y cayéndosele la baba. Volvería en unos días.

Carmen Hermosel Gómez 1ºA

miércoles, 9 de diciembre de 2009

"El globo" (microrrelato).


David Lagmanovich: La extrema brevedad: microrrelatos de una y dos líneas -nº 32 Espéculo (UCM)
“El globo”
Mientras subía y subía, el globo lloraba al ver que se le escapaba el niño.

(MIGUEL SAIZ ÁLVAREZ)


martes, 24 de noviembre de 2009

¡Se te helará la sangre!


David Lagmanovich: La extrema brevedad: microrrelatos de una y dos líneas -nº 32 Espéculo (UCM)
“A primera vista”

"Verse y amarse locamente fue una sola cosa. Ella tenía los colmillos largos y afilados. Él tenía la piel blanda y suave: estaban hechos el uno para el otro".

(microrrelato de Poli Délano).


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Pues yo no sé a qué esperas. La saga de Crepúsculo, el famoso bestseller de literatura juvenil, está esperándote en tu biblioteca escolar. Anímate a leerlos; si no te enamoras de sus vampirescos personajes, te devolvemos el dinero...

martes, 9 de junio de 2009

Dedicatorias al Quijote




EL MANCO DE LEPANTO"El manco", lo llamaban,se burlabande aquel viejo soldadoarruinado,que nunca tuvo suerteteznamente,él siguio con su idea:la tareade dejar en la historia su memoria.Y así nos ha llegadoel legadode ese genio tan grande:" Cervantes".
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DON QUIJOTE

-¿A donde vas, caballero,
con tal escudo, y tal lanza?
-Voy a deshacer entuertos
con mi siervo, Sancho Panza.
-¿Y qué problemas pretendes
con su ayuda resolver?
-Los de los más oprimidos,
sean de hombre o de mujer.
-¿Por qué montas descuidado
en un caballo tan flaco?
-El bueno de Rocinante es
un excelente jaco.
-¿Qué llevas en la cabeza que
parece una bacía?
-Es el yelmo de Manbrino,
no es cosa de brujería.
-¿Quien te manda ir por la Mancha,
ir contra viento y marea?
-Amor y honor ofrecerle a mi dama,
Dulcinea.

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DULCINEA

Mi bella Dulcinea,
la del Toboso,
sabe que de las luchas
yo salgo airoso,

Mi bella Dulcinea
se me aparececuando menos lo espero,
 por socorrerme. 
Señora mía,os tengo en la memoria 
de noche y día..................................


Autora: Tamara Ordóñez, 1º C.



sábado, 28 de febrero de 2009

Los microrrelatos más célebres de la Historia

Chicos, he recopilado una selección de los microrrelatos más célebres de la Historia de la literatura. ¡A ver qué os parecen!

A mí me encanta el de García Márquez porque me ayuda a reflexionar sobre cómo todos tenemos los mismos problemas en la vida y, sin embargo, a menudo nos deprimimos pensando que nuestra vida es un desastre. Nada más lejos de eso, hay que disfrutar, salir, aprender, enamorarse y pensar que lo que nos sale mal son meras nimiedades. Un besazo a todos y CARPE DIEM (="Goza el presente y la juventud").


1. AUGUSTO MONTERROSO: "Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí"

“Hubo una vez un Rayo que cayó dos veces en el mismo sitio; pero encontró que ya la primera había hecho suficiente daño, que ya no era necesario, y se deprimió mucho”

2. GABRIEL JIMÉNEZ EMÁN: "Aquel hombre era invisible, pero nadie se percató de ello"

3. GARCÍA MÁRQUEZ: "...el drama del desencantado que se arrojó a la calle desde el décimo piso, y a medida que caía iba viendo a través de las ventanas la intimidad de sus vecinos, las pequeñas tragedias domésticas, los amores furtivos, los breves instantes de felicidad, cuyas noticias no habían llegado nunca hasta la escalera común, de modo que en el instante de reventarse contra el pavimento de la calle había cambiado por completo su concepción del mundo, y había llegado a la conclusión de que aquella vida que abandonaba para siempre por la puerta falsa valía la pena de ser vivida".

4. ALEJANDRO JODOROWSKI: “El último ser humano vivo lanzó la última pala de tierra sobre el último muerto. En ese instante mismo supo que era inmortal, porque la muerte sólo existe en la mirada del otro”.

5. JOSÉ DE LA COLINA: “¿Quieres soplarme en este ojo? -me dijo ella-. Algo se me metió en él que me molesta. Le soplé en el ojo y vi su pupila encenderse como una brasa que surgiera entre cenizas.”

6. EUSEBIO RUVALCABA: “Compra discos, lee biografías de músicos, colecciona programas de mano. Por sus venas circula música. Y muchas veces ama aun más la música que los propios músicos. Pero llora en vez de tocar”.

7. ADOLFO BIOY CASARES: “Si te pica una araña, mátala en el acto. Igual distancia recorrerán la araña desde la picadura y el veneno hacia tu corazón”.

8. JAIRO ANÍBAL NIÑO: “Todo se imaginó Superman, menos que caería derrotado en aquella playa caliente y que su cuerpo fundido, serviría después para hacer tres docenas de tornillos de acero, de regular calidad”.

9. POLI DÉLANO: “Verse y amarse locamente fue una sola cosa. Ella tenía los colmillos largos y afilados. Él tenía la piel blanda y suave: estaban hechos el uno para el otro”.

10. MÓNICA LAVÍN: “Le escribió tantos versos, cuentos, canciones y hasta novelas que una noche, al buscar con ardor su cuerpo tibio, no encontró más que una hoja de papel entre las sábanas”.

11. JULIO CORTÁZAR: “Y después de hacer todo lo que hacen, se levantan, se duchan, se perfuman, se visten, y así progresivamente van volviendo a ser lo que no son”.


miércoles, 4 de febrero de 2009

Leyendas urbanas


El camino fantasma Leyendas urbanas

La carretera principal que va de Cortegana a Solana de los Barros al llegar al kilómetro seis se cruza con un camino. Se trata de una zona muy peligrosa, especialmente cuando llueve

Un sábado por la noche, José María (el profe) regresaba a su casa después de asistir a una sala de fiestas country. Al llegar al camino redujo la velocidad y se sorprendió al ver a una chica, vestida con un traje largo, de fiesta, haciendo auto-stop.

Frenó de golpe y le hizo una señal para que subiera a la parte trasera de su coche. - El asiento de delante está lleno de libros de historia y de paquetes -se disculpó.
Y a continuación le preguntó:
- Pero, ¿qué está haciendo una chica tan joven como tú sola a estas horas de la noche?

- La historia es demasiado larga para contarla ahora -dijo la chica.
Su voz era dulce y a la vez aguda, como el tintinear de los cascabeles de un trineo.
- Por favor, lléveme a Solana. Se lo explicaré todo allí. Vivo al lado del instituto. Espero que no esté muy lejos de su camino.

José María puso el coche en marcha. Cuando se estaba acercando a la dirección que le indicó ella, una casa con las contraventanas cerradas, le dijo:
- Ya hemos llegado.
Entonces se giró y vio que el asiento de atrás estaba vacío.
- ¿¡Qué demonios...!? -murmuró para sí José M.
La chica no se podía haber caído del coche, ni mucho menos haberse desvanecido.

LLamó repetidas veces al timbre de la casa, confuso como no lo había estado en toda su vida. Después de un largo tiempo de espera, la puerta se abrió y apareció un hombre de pelo gris y aspecto cansado que lo miró fijamente.
- No sé como decirle qué cosa más sorprendente acaba de suceder -empezó a decir -, una chica joven me dio esta dirección hace un momento. La traje en coche hasta aquí y...

- ¿Cómo? -dijo el hombre-, Justo hoy hace un año murió mi hija en un accidente automovilístico en ese mismo camino donde usted la encontró...

José M. esa noche no pudo conciliar el sueño.....